Por El Escritor en El Tejado

Con diversas y sabrosas ilustraciones
y prólogo de Orgasmo de Rotterdam
Apvd La Rueca
MMVII
Argumenta nuestro autor que, de no ser por este mal llamado vicio de la pereza, que nos empuja a discurrir formas cada vez más avanzadas para trabajar cada vez menos, seguiríamos en las cavernas como nuestros requeteancestros, sin ninguna de las comodidades de las que goza el mundo civilizado.
Y aunque dichas razones choquen con todos los postulados de la teología, no debe andar desencaminado el autor, dado que el demonio Belphegor, que ilustra la portada de aquesta obra, se considera a la vez, paradójicamente, causante de la pereza y de inducir a la gente a realizar descubrimientos.
Lean, pues, ilustres lectores, sin remolonear o emperezar, la inspirada obra que dicho escritor nos ofrece, y disfrútenla sin fatigarse en demasía.”

¡Oh tú, la denostada
la calumniada pereza
madre del humano ingenio
y de las ciencias abuela!
¿En la noche de los tiempos
por qué se inventó la rueda?
¿no fue porque cargar pesos
o andar nos daba pereza?
¿No se inventó la escritura
por simple y pura pereza,
por no tener que aprender
diez mil datos “de cabeza”?
Por idénticos motivos
se inventaron las escuelas,
que soportar todo el día
a los hijos ¡da pereza!
Por razones perezosas
avanzan todas las ciencias
(como aquello que llamaban
descomposición de fuerzas).
Máquinas, fábricas, coches…
todo lo que llaman técnica
no es sino un elaborado
ejercicio de pereza.
¿Y qué decir de esos trastos
que hacen tareas domésticas?
Que lavar, planchar, fregar…
¡nos provoca una pereza!
Otrosí: “Fundas polares”
una genial ocurrencia
de uno al que hacerse la cama
daba matinal pereza.
Sólo un hallazgo calculo
que no fue de la pereza
fruto, sino precursor:
¡El logro de la cerveza!
Y si acabo aquí estos versos
no es por falta de ideas.
Como pueden suponer:
Escribir me da pereza.















La pereza me hace pasar gustosas mañanas en la cama, perfeccionando la difícil virtud de la horizontalidad.