29 de junio de 2007

Otra vez predicando en el desierto

La SGAE Nostra

¿Tiene sentido colgar en la red un enésimo post tratando de llamar la atención del público sobre los abusos a los que nos tienen sometidos las sociedades de gestión de derechos de autor (SGAE, AIE, AISGE, EGEDA y creo que alguna más, con el consentimiento y colaboración de nuestros gobernantes), y sobre las tropelías que dichas asociaciones están cometiendo contra algunos particulares (Véanse por ejemplo los casos de Merodeando y Traxtore)?

Creo que sí tiene sentido dicho post, aunque sólo sea para sumarme al clamor generalizado que circula por internet, y para que se pueda enterar de todo este jaleo quien quizá no se haya enterado por otros medios.

Pues eso. Que espero que en la otra vida (ya que en esta parece que va a ser que no), los responsables paguen también el respectivo canon por el daño que están haciendo.

Sí, ya sé que en España y en el mundo hay problemas más graves, pero este me repatea especialmente. Y además creo que luchar contra la injusticia, una de las cosas que enseñó mi Jefe, se refiere también a este tipo de cosas.

Y ahora si quieren que me demanden por desearles unos cuantos eones de purgatorio (para que vean que soy bueno no hablo del infierno, hala).

9 de junio de 2007

Rectoral, sweet rectoral

BC

Una de las ventajas de ser soltero es que uno puede llegar a casa al atardecer, después de soportar doce horas de festejos gañanes pseudo-religiosos y ultra-aceitoso-etílicos, y manidos tópicos de dudoso gusto y menos gracia a costa del cura, y puede tranquilizarse preparándose un plato de queso curado con membrillo y hundiéndose en el sofá durante dos horas a ver cine de autor, en lugar de pagar el cabreo con la parienta.

Otra ventaja es que puedes usar el cajón de la verdura del frigorífico para las cervezas.

Y mañana más...

¿En qué ventanilla del cielo se presentarán las solicitudes para ángel exterminador?

23 de mayo de 2007

Maravillas Autonómicas

Sanitat non per tots
Yo nací más o menos al tiempo que las tan cacareadas autonomías. Y para empezar (me da igual que me llamen facha), diré que semejante invento siempre me ha parecido un camelo.

Ya me lo parecían a la tierna edad de nueve años cuando en el colegio, según el plan de estudios de mi comunidad autónoma, me hicieron aprenderme la altura del Corocho de Rocigalgo en lugar de la del Teide. Y con los años mi opinión no ha mejorado.

Pero lo que en la infancia no pasaba de ser una brillante intuición se va confirmando no con opiniones ajenas escuchadas en la televisión o leídas en un diario, sino con perlas como la siguiente acumuladas en mi vivir cotidiano:

Diez de la mañana de hoy: mi compañero de piso en Valencia se va a urgencias a que le miren un bulto que le ha salido en la oreja.

Once de la mañana: llamo al susodicho para preguntarle qué le han diagnosticado, y me cuenta que lleva esperando una hora a que le atiendan, mientras una recua de sudamericanos van entrando antes que él porque, por lo visto, los extranjeros tienen preferencia (¡¡Tela!!).

Una y media de la tarde: Vuelta a casa. Llamo de nuevo al paciente y me cuenta (bastante cabreado, todo sea dicho) que aún no le ha visto el médico, sino que le han mandado a otro edificio a hacerse una tarjeta provisional porque la suya (de Castilla-El Lamparón) no vale en la tierra de las flores, de la luz y del amor.

Dos y media de la tarde: Mi compañero, cuatro horas después, llega al piso echando chispas porque le han cobrado treinta euros por un antibiótico y un antiinflamatorio.

- Imposible -le digo-, si con las recetas se cobra sólo el treinta por ciento.

- Es que no me han hecho receta.

- ¡¡¡¿Y eso?!!!

- Porque las recetas no las pueden hacer en urgencias, tengo que ir a mi médico de cabecera.

- Bueno, ¿te han dicho por lo menos qué es ese bulto?

- Sí, un quiste graso.

- Ya. Y con los antibióticos te va a desaparecer, ¿no?

- No, esto es sólo para que no crezca hasta que me lo extirpen.

- ¿Y por qué no te lo han quitado allí mismo? ¿Tiene que hacerlo un especialista?

- No, lo puede hacer cualquier médico. Pero para eso también tengo que ir al de cabecera.

- .... ¿y qué vas a hacer?

- Contratar mañana mismo un seguro privado.


Moraleja: España antes era (o al menos así parecía) una, grande y libre. Y ahora son diecisiete, pequeñas, y mezquinas. Así nos luce el pelo.

19 de mayo de 2007

Excusatio non petita

Y los de la operación malaya sueltos por ahí
Ya me he llevado varias broncas por no actualizar La Rueca en dos meses, así que hoy vuelvo a las andadas.

Pero que conste que no estos dos meses de silencio no han sido sólo cuestión de pereza.

Lo que ocurre es que un par de días después de publicar mi último post, La Rueca llegó a las 10.000 visitas, y ante tamaño éxito la emoción me embargó.

Como en el embargo iban incluídos el ordenador, el sueldo de Sigfried, y un tupper-ware de lentejas caseras, no pude escribir y además me quedé en ayunas.

¡Imaginen el disgusto!

16 de marzo de 2007

Los signos de los tiempos

La Tempestad: Seguro que el hombre acaba mojado
O DE LO QUE LE ACONTECIÓ AL CAMINANTE POR FIARSE DE CONSEJOS AJENOS

Acabo de llegar a casa después de hacerme la ruta del colesterol; es decir, de recorrerme los dos kilómetros y medio de la "circunvalación" del pueblo.

El nombre de "ruta del colesterol" le viene a dicho camino por ser el trayecto que recorren a diario por prescripción médica la mayoría de mis lozanas feligresas.

Y lo de "circunvalación" lo he puesto entre comillas porque en realidad es un camino agrícola que rodea el pueblo y que, merced a una capa de asfalto -y ya está- sirve para que los camiones que pasan por aquí no tengan que atravesar el "centro urbano", evitando así el más que probable peligro de quedarse atascados en una de sus amplias "avenidas". Como veis, demasiadas comillas hay en la Aldea del Arce.

Normalmente no me gusta dar mis paseos por ahí, por aquello del buey suelto y de que más vale sólo que acompañado a la fuerza, ya se sabe. Prefiero más bien dejar el coche a la vera de algún camino y perderme por entre los cerros, donde no tengo que quitarme los auriculares del MP3 cada 2X3 para saludar o intercambiar comentarios sobre el tiempo. Pero precisamente por culpa del tiempo, pues esta mañana ha llovido y los caminos están hechos un barrizal, hoy he tenido que sumarme al rebaño, ciertamente bastante mermado por la humedad.

Y precisamente de lo que quería hablar es de esos comentarios sobre el tiempo. Al salir de la Aldea esta tarde me encuentro a dos hermanas cavando su huerta:

- ¿Qué, señor cura, de paseo?

- Sí, a ver si puedo volver antes de que se líe a llover.

- No, si esta tarde ya no llueve.

- Ah, vale.

Continúo andando y mientras me recoloco los auriculares dirijo una mirada escéptica a los negros cúmulos de nubes que vienen del norte.

"Bueno -pienso- si ellas, que son de campo, lo dicen, será verdad, pero yo juraría que se pone a llover en diez minutos".

Que es exactamente lo que ha ocurrido. Para que te fíes de la sabiduría popular.

Ilustración: Giorgione, "La Tempestad"

15 de marzo de 2007

Igual da

Igualdad La única que ha comprendido en su correcto sentido la afirmación que hacía Sigfried en el artículo de ayer es nuestra nueva lectora Neira la Meiga. No es que las cuentas no me cuadren, pues aunque uno es de letras, ya tiene cierta práctica. No... Es que las cuentas "no me salen". Vamos, que donde hacen falta siete yo tengo tres.

Pero no es eso de lo que quería hablar hoy, sino de la flamante Ley de Igualdad. Que me parece muy bien. Es más, me parece tan estupenda que no debería quedarse en una somera ordenanza sobre el número de mujeres y hombres en cargos públicos y listas electorarles. Como votantes que somos (Sigfried y yo), le exigimos al legislador que en dichas listas y cargos haya paridad de:

- Políticos corruptos y políticos honrados.
- Políticos estúpidos y políticos sabios.
- Políticos vendepatrias y políticos patriotas.

Y ya puestos a pedir: Igualdad entre el sueldo de los ministros y el salario mínimo interprofesional; igualdad entre las residencias oficiales y los minipisos; igualdad entre los coches oficiales y mi C3...

Lo que pasa es que, como dijo el filósofo Rudolf Von Lichtenkraut: "Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros".

Se hace saber

El pregonero de La Rueca
De orden del Señor Cura de La Aldea del Arce, por otro nombre El Escritor en el Tejado, y debido a otra larga ausencia (a las que ya nos tiene acostumbrados) se hace saber:

Que el Obispo no le ha excomulgado por la foto de la que alguna lectora ha llamado “tía cochina”.

Que ha estado dedicándose a programar una base de datos que le haga las cuentas de la parroquia (pero no le salen ni por ésas).

Que no se le ocurre nada gracioso que contar en La Rueca y que prefiere no hablar del tema estrella del mes (una tal Juana Chaos, famosa anoréxica).

Ahora bien, lo que yo sospecho es que si el Obispo no le ha excomulgado es porque no lee La Rueca.

Otrosí sospecho que lo que está tratando de hacer no es una base de datos, sino que trata de encontrar la piedra filosofal, que le permita transmutar las abundantes monedas coloradas en monedas bicolores.

Item más, sospecho que la tal anoréxica lo que le da es envidia cochina. De hecho me ha comentado algo de ponerse él también en huelga de hambre hasta que el Ayuntamiento de Valencia no le quite cierta multa de aparcamiento.

Pero, claro, con algo tendrán que pagar las fallas.

25 de febrero de 2007

Sin complejos

Un morro que se lo pisa
Rectifico.

Siguiendo los sabios consejos que me deja el dilecto náufrago, Julio, en un comentario a mi anterior artículo, he decidido que lo de ser como miss Cantabria no es motivo de acomplejamiento, sino de pingües beneficios por el morro.

De todas formas, como yo no tengo hijos y no puedo demandar a nadie, he decidido usar otra reciente variante del asunto de sacar cuartos de la nada, la versión "novia gallega" (véase ilustración adjunta... ¡ah!, ¿que ya se habían fijado?)

Pues eso, que voy a probar el mismo timo. Así que mañana iré al banco a pedir un pequeño préstamo que cubra los gastos de:

- Convencer a una amiga de que se haga pasar por mi esposa (me sale más barato que casarme de verdad, y además mi contrato también lo prohíbe).

- Pagar el viaje de novios de ambos a Cancún.

- Comprar allí algo de munición y un detonador baratito.

- Tabaco para tres días de prisión.

Y luego, de vuelta en España, a recuperar con creces el importe del crédito vendiendo mis fotos a Interviú, y la historia de mi desventura a algún programilla casposo de sobremesa.

Aunque, ahora que lo pienso, el hecho de que yo no tenga complejos no quiere decir que los de Interviú vayan a aceptar mis adánicas fotos (no saben lo que se pierden).

Otra opción es hacer como que salgo del armario, que también me puedo forrar. Luego donde dije digo digo Diego, y santas pascuas.

Pero esta opción es más peligrosa. ¿Se imaginan si Zerolo me tira los tejos?

......¡¡¡Qué escalofríos de espanto, madre!!!......

Seguiré pensando en alguna otra forma de forrarme. No puede ser tan difícil. ¿Dónde le dan a uno el carnet de político profesional?

24 de febrero de 2007

Complejo


Me está entrando complejo de "Miss Cantabria".

Es que en mi contrato también dice que no puedo tener hijos.

Pero vamos, el aforismo "quien no quiera que no firme" que valió para mí, también vale para las misses.

Esto me recuerda a otra gran frase, del eximio cazador de garduñas V. Lang Reo: "aquí no capamos a nadie".

20 de febrero de 2007

As Time Goes By

Nuestras vidas son los ríos, que van a dar a la mar, que es el morir

En 1987 yo…

- Dormía ocho o nueve horas.
- Los días laborables el despertador sonaba a las 8:30, los festivos a las 10:30.
- En media hora hacía los deberes del cole.
- No me perdía ni un solo día Barrio Sésamo.
- Coleccionaba minerales, cromos y sellos.
- Recibía llamadas de mis amigos.
- Con la paga semanal tenía para hincharme a chusmerías, y me sobraba.
- Los sábados y domingos por la tarde hacía cabañas y jugaba a los detectives.
- Mis amigos iban a la misma clase que yo.


En 1997...

- Dormía seis o siete horas.
- Los días laborables el despertador sonaba a a las 7:30, los festivos a las 8:30.
- En un par de horas como mucho había pasado a limpio los apuntes del día.
- No me perdía ni un solo día Los Simpson.
- Coleccionaba entradas de cine, encendedores y botellas vacías de Peché.
- Recibía cartas de mis amigos (luego vinieron los mensajitos SMS).
- Con la paga mensual tenía suficiente para cañas, cafés, tabaco y cine.
- Los sábados por la tarde me iba de litros con los colegas; los domingos de café y al cine con las chicas del coro.
- Mis amigos vivían en la misma ciudad que yo.


En 2007…

- Duermo cinco o seis horas.
- Los días laborables el despertador suena a las 7. Los festivos también.
- Nunca sé a qué hora voy a acabar el trabajo del día.
- No me pierdo ni un solo día el Telediario.
- Colecciono recibos del préstamo, facturas del móvil y tickets de gasolinera.
- Recibo e-mails de mi jefe y propaganda del Carrefour.
- Con la nómina hago equilibrios para llegar a fin de mes.
- Los sábados por la tarde trabajo de 16:30 a 17:30. Los domingos por la tarde ensayo con el coro de abuelas y me tiro dos horas y media de autovía para llegar a la facultad.
- Mis amigos viven en el mismo país que yo (los más cercanos a media hora de trayecto).


CONCLUSIÓN:

Antes, hacerse mayor era evolucionar. En algún momento entre 1997 y 2007 hacerse mayor comenzó a ser involucionar.

Creo que a ese momento le llamaban “hacerse adulto”.

Efectivamente, con los años la vida se va “adulterando”.



(Dedicado a Mesjetiu, que hoy cumple 29 tacos)


Ilustración: “Times goes by like water”, de Jospeh Vasak

18 de febrero de 2007

Subconsciente subjuntivo

Consciente - Subconsciente
El hecho de que Sigfried haya desvelado parcialmente mi identidad me viene muy bien para contar en La Rueca las muchas anécdotas de la vida parroquial de La Aldea del Arce. Por eso se ha librado de un despido fulminante. Bueno, por eso y porque es un hacha zurciendo calcetines (chúpate esa, inglés estirado).

A lo que iba. Imaginad la escena: Sábado por la tarde, Misa de catequesis, cuarenta y pico chavales de 3 a 14 años, diez catequistas, otras veinte madres y abuelas, y el que suscribe.

Llega el momento de hacer las peticiones, y como cada sábado, sube un crío de cada curso a pedir algo muy bonito y muy deseable. El último de la fila: un retaquejo de cuatro años, de los más peques. Se planta delante del micrófono y, con voz más o menos firme dice, tan plantao:

Por los niños del tercer mundo, que no tengan de comer...

Revuelo general. El nene que se calla. La catequista, apuradísima, se acerca y le murmura algo. Y el crío que continúa:

... que no tengan de comer y se mueran de hambre. Roguemos al Señor.

Y vuelve a su sitio tan campante. Los compañeros, retorcidos de risa. Los adultos, escandalizadísimos. Y yo, intentando contener la sonrisa por la inocencia del chaval, hago la aclaración pertinente después de medio imponer silencio.

- Supongo que lo que Saúl ha querido decir es: "Por los niños del tercer mundo. Que no tienen de comer y se mueren de hambre. Roguemos al Señor".

Pero me he quedado con la aterradora duda. ¿Realmente a cualquier niño le importa un comino la existencia de los demás? Y lo que es peor: ¿Nos importa a los mayores más allá de los buenos deseos y la tranquilidad de conciencia de dar algunos euros a Manos Unidas o a la ONG de turno?

¿Fue el de el chavalín un simple fallo gramatical (subjuntivo por indicativo) propio de la edad o reflejó el inconsciente colectivo innato de toda la puerca especie humana? La duda me corroe.


Ilustración: "Consciente subconsciente", de Manuel Coronado.

15 de febrero de 2007

Sigfried al aparato

Jeeves, mi ídolo
Queridos lectores de La Rueca:

Debido al escaso interés que muestra el señor (el del tejado) por actualizar este panfleto electrónico que escribe tarde mal y nunca, me he permitido agregarme como autor al mismo.

Quienes siguen estas páginas desde su inicio quizá hayan oído hablar de mí como el mayordomo del escritor. Quiero dejar claro que más que un mayordomo soy lo que se conoce como un "valet", un ayuda de cámara y secretario. Es decir: que no se piense nadie que le voy a preparar un sandwich de pavo a las tres de la mañana si viene a visitar nuestro tejado.

Por lo demás, y para no ser injusto con el señor, tengo que decir que anda muy agobiado últimamante. Está de exámenes, y no para de viajar de La Aldea del Arce a Valencia, y viceversa.

Además, el pobre tiene últimamente mucho jaleo en la parroquia. Pues, en respuesta a uno de nuestros habituales comentaristas, que preguntaba por la reunión en el bar el día de la nieve, hay que mencionar que el señor es el señor cura. Él se había callado este hecho no sé si por olvido, por equivocación, por vergüenza o por desidia. Hay que reconocer que los curas no están muy bien vistos últimamente.

Pero las cosas son como son: yo soy un sirviente y no me avergüenzo lo más mínimo.

En fin, queridos lectores, esta es mi carta de presentación. En adelante me dedicaré, como una más de mis múltiples tareas, a ir escribiendo por aquí cuando el señor no lo haga. Así que cuando se harten de no ver actualizada La Rueca, me llaman.

Sincerely yours.

Sigfried Frager, valet diplomado.

26 de enero de 2007

Sociología invernal

El Provencio nevadoEsta mañana al despertar he notado que por la ventana entraba un extraño resplandor blanco.

"O ha nevado o hay un ovni ahí fuera", he pensado.

Al final era nieve. Lo siento porque pensaba forrarme mandando las fotos de los extraterrestres a Cuarto Milenio. Otra vez será.

A pesar de mi inicial decepción, hay que decir que me gusta la nieve. Mucho. Después de comprobar que nos habíamos quedado incomunicados por carretera y, de paso, que hoy no tendría que trabajar, he disfrutado como un crío paseando por el pueblo, bajo la mirada reprobadora de las vecinas parapetadas detrás de las ventanas (hoy no han salido ni a comprar el pan).

De paso he hecho un descubrimiento sociológico: la nieve aumenta el sentimiento fraternal y la tendencia gregaria del ser humano.

¿Que cómo he llegado a esa conclusión? Fácil: ¿dónde creen que hemos acabado pasando la mañana todos los desoficiados? En el bar. A las once de la mañana estábamos allí, en nutrida concurrencia, el médico, la boticaria, un concejal, el cura, una cuadrilla de albañiles, dos transportistas, un par de madres con sus hijos y varios agricultores. Ya me dirán cuándo se ha visto eso.

Espero que para mañana caiga por lo menos otro palmo de nieve.

Por cierto, empiezo a sospechar de una conspiración cósmica: la foto con la que ilustro este post la tomé el 26 de enero de 2005... hace precisa y exactamente dos años. A lo mejor va a resultar que sí puedo forrarme en Cuarto Milenio.

21 de enero de 2007

Facilidades de envío

Te llegará cuando les venga en ganaCuando uno vive en La Aldea del Arce, apartado de la civilización, es inevitable tener que utilizar habitualmente los servicios de empresas de venta a distancia. Teniendo en cuenta que el sector comercial en el pueblo se reduce a la botica, la ferretería, la carnicería-droguería y el estanco-ultramarinos, ya me dirán si no cómo se surte uno de libros o material de oficina.

De estas compras me encargo yo personalmente, porque para ciertas cosas no me gusta delegar en Sigfried, y por eso no le puedo echar a él la culpa de lo que les voy a relatar a continuación.

Normalmente estas cosas las hago por Internet. Y en los formularios de compra habitualmente uno se encuentra, aparte de la forma de pago (siempre "en el momento de la entrega", que uno es desconfiado por naturaleza) otra opción que reza "forma de envío". Ahí es donde siempre pico como el perfecto imbécil que soy.

Sí, sí, soy tonto, porque en lugar del entrañable, venerable y previsible servicio de Correos, suelo elegir -a cambio de un coste extra- la opción de envío por mensajería, que te venden con el pretexto de la mayor rapidez y la supuesta "comodidad". Te ponen un formulario, todo elegante, en el que piden que "señale otros datos de interés tales como la hora preferida de entrega". Y ya les digo, soy tan estúpido que siempre me lo creo.

Luego pasan cosas tan pintorescas como que, en mitad de la verbena del patrón (todo el pueblo endomingado) llegue un mensajero con su furgoneta y su uniforme preguntándole por ti a la multitud enardecida.

Para evitar la repetición de la jugada, el último pedido lo hice por teléfono y me encargué, con perversa insistencia, de que a la operadora le quedara clara la hora en la que iba a estar esperando el paquete.

"No se preocupe -dijo la muy arpía-. Nuestro servicio de mensajería se lo entrega a la hora que más le convenga".

Hasta que unos días después te sacan de la ducha a las ocho de la mañana, con un concierto de timbrazos que te hace temer un incendio o catástrofe similar, y te encuentras con el repartidor de la empresa X.

- Tiene un paquete, son 93,46 €, ¿me echa una firmita?

- Oiga, ¿no le dijeron que esto me lo tenían que entregar de 4 a 6 de la tarde?

- Sí, pero es que en la ruta que llevamos nos viene mejor pasar por aquí a esta hora.

- Pues mire usted, a esta hora no tengo encima más que veinte euros y un bonobús de Valencia, porque yo iba a ir a la Caja de Ahorros esta mañana para pagar el envío esta tarde.

- Es que no le puedo hacer la entrega si no me hace efectivo el pago.

- Entonces tendrá que volver mañana.

Esa misma tarde (de 4 a 6) te suena el móvil:

- Buenas tardes, le llamamos de la empresa X para confirmar un envío que no ha recogido hoy.

- Efectivamente, porque no vinieron a la hora acordada.

- Es que en la ruta que llevamos (etc.)

- Entonces dígale a su repartidor que le espero el lunes a la misma hora de hoy.

Lo que no le dije es que pienso intentar hacerme, para el lunes a primera hora, con un billete de 500 €... a ver si en la ruta que llevan y a esa hora le viene bien devolverme el cambio exacto de los 93'46 €.

Porque yo también ofrezco el servicio de "facilidades de pago"... no te jode.

18 de enero de 2007

Laus Pigritiae

EN ROMAN PALADINO: “ELOGIO DE LA PEREZA”

Por El Escritor en El Tejado


Con diversas y sabrosas ilustraciones

y prólogo de Orgasmo de Rotterdam

Apvd La Rueca

MMVII


“Nos deleita y sorprende nuestro amigo el Escritor con este elogio de la pereza, para cuyo título se inspira en el por mal nombre llamado Elogio de la Locura escrito por mi hermano Erasmo. Digo por mal nombre porque la traducción más veraz a la lengua castellana de su Laus Stultitiae sería Elogio de la Estupidez. Estas cosas pasan cuando se contrata a traductores de segunda.

Argumenta nuestro autor que, de no ser por este mal llamado vicio de la pereza, que nos empuja a discurrir formas cada vez más avanzadas para trabajar cada vez menos, seguiríamos en las cavernas como nuestros requeteancestros, sin ninguna de las comodidades de las que goza el mundo civilizado.

Y aunque dichas razones choquen con todos los postulados de la teología, no debe andar desencaminado el autor, dado que el demonio Belphegor, que ilustra la portada de aquesta obra, se considera a la vez, paradójicamente, causante de la pereza y de inducir a la gente a realizar descubrimientos.

Lean, pues, ilustres lectores, sin remolonear o emperezar, la inspirada obra que dicho escritor nos ofrece, y disfrútenla sin fatigarse en demasía.”



¡Oh tú, la denostada
la calumniada pereza
madre del humano ingenio
y de las ciencias abuela!

¿En la noche de los tiempos
por qué se inventó la rueda?
¿no fue porque cargar pesos
o andar nos daba pereza?
¿No se inventó la escritura
por simple y pura pereza,
por no tener que aprender
diez mil datos “de cabeza”?

Por idénticos motivos
se inventaron las escuelas,
que soportar todo el día
a los hijos ¡da pereza!
Por razones perezosas
avanzan todas las ciencias
(como aquello que llamaban
descomposición de fuerzas).

Máquinas, fábricas, coches…
todo lo que llaman técnica
no es sino un elaborado
ejercicio de pereza.
¿Y qué decir de esos trastos
que hacen tareas domésticas?
Que lavar, planchar, fregar…
¡nos provoca una pereza!

Otrosí: “Fundas polares”
una genial ocurrencia
de uno al que hacerse la cama
daba matinal pereza.
Sólo un hallazgo calculo
que no fue de la pereza
fruto, sino precursor:
¡El logro de la cerveza!

Y si acabo aquí estos versos
no es por falta de ideas.
Como pueden suponer:
Escribir me da pereza.

13 de enero de 2007

Bono

Mis queridos lectores: me llena de orgullo y satisfacción (como dice el Rey) el haber recibido, tras un mes de ausencia, tan inmediatas y gratas visitas, así que intentaré cumplir con mi despropósito. Como dicen los toreros: "Va por uhtedeh".

Y además, por una vez y sin que sirva de precedente (otra frase hecha, ¡cómo estamos!) hoy voy a hablar bien de un político... ¡socialista!


Lo cierto es que este post me lo han dado hecho. Ha sido esta mañana, viendo, mientras desayunaba, una entrevista a José Bono en Antena 3. El entrevistador era Ramón Arangüena, conocido por las preguntas con las que enbroma a los invitados. Bono, como no podía ser menos, estaba contestando con su habitual dejparpajo. Pero lo mejor de la entrevista ha sido el diálogo que reproduzco a continuación:

Arangüena: Señor Bono, se dice que durante sus tiempos de presidente de Castilla-La Mancha nunca salía usted de casa sin dos cosas: El cepillo de dientes y un fotógrafo.

Bono: Eso no es cierto... A veces olvidaba el cepillo de dientes.

Con lo que ha dejado a Ramón Arangüena "plantao", como dicen en mi pueblo.

Aunque suene a tópico, una de las virtudes que más agradezco en una persona es el sentido del humor. Encontrar hoy en día un político que no carezca de ese sentido (entre otros) es de por sí una proeza. Pero encontrar un político que además de tener sentido del humor sepa reírse de sí mismo... ¡eso es más difícil que encontrar una mujer en la cama de Boris Izaguirre!

Bono, cuando comenzó su carrera política debió haber parafraseado a Nerón: ¡¡Qué gran humorista muere conmigo!!

En cualquier caso, creo que todos agradeceríamos más intervenciones de este estilo, en lugar del triste circo al que los congéneres de D. José nos tienen acostumbrados. ¿No les parece?

12 de enero de 2007

Des-Propósito

Propósitos de año nuevo, como las promesas electorales, no se cumplen


Para Año Nuevo sólo había hecho un propósito...

¿Adivinan?

Sí, era "Publicar todos los días un post nuevo en La Rueca".

Pero esto es lo que hay.

¡Qué poca fuerza de voluntad!

A veces no sé cómo me soporto.

8 de diciembre de 2006

Canonización fulminante

Alegoría de la Constitución de 1812
No me explico el poco interés que parece haber suscitado mi anterior artículo (este). ¡Con lo que me curré el plagio!

Aunque… sí. Quizá estas ausencias se deban a que mis lectores habituales se han ido de puente. Claramente porque no han leído mi diatriba contra dicha práctica, que si no de qué…

Lo que no saben es que este ha sido el puente de la “Inmaculada Constitución”… o al menos así lo ha dicho esta tarde la locutora de Punto Radio en el resumen informativo de las 20:00.

Que sí, se lo juro, lo ha dicho como se lo estoy contando.

Aunque últimamente la pobre constitución, de todo menos inmaculada.

6 de diciembre de 2006

Las nuevas cañadas de la Mesta

BeeeeeeAntiguamente millones de ovejas recorrían media España cada año en busca de mejor clima. Después se inventó la estabulación masiva y la trashumancia cayó en desuso.

Al menos eso fue lo que me explicaron en el colegio.

Sin embargo, circulando esta tarde por la autovía Madrid-Valencia, me he dado cuenta de que la trashumancia sigue vigente: en cuanto tienen un rato libre (puentes, los llaman), millones de cabezas de ganado siguen recorriendo media España en busca de mejor clima.

Sin embargo, mientras que la trashumancia de los tiempos de la Mesta era un invento realmente útil para la economía pecuaria yo me pregunto si el ganado actual se ha percatado de lo perjudicado que sale de sus nuevos tráfagos por las nuevas cañadas.

Permítanme que me una a D. Luis de Góngora y Argote, aquel a quien Quevedo le untaba los versos con tocino (que no es un mal invento, creo yo), y proclame solemnemente, ante quien se va de puente:

¡Ande yo caliente
y ríase la gente!


Váyanse todos de casa
con el coche hasta los topes
reventando los motores
por llegar pronto a la playa
que yo me quedo en mi cama
a pasar esto del “puente”
¡Y ríase la gente!

Coman por las autovías
como pastan los rebaños
mientras les sacan los cuartos,
que yo pasaré estos días
arrimado a las parrillas
de las matanzas recientes
¡Y ríase la gente!

Cuando estén hasta los cuernos
de atascos y retenciones
yo estaré entre mis colchones
o al calor de mi brasero
Descansar es lo que quiero
y no ir “donde va Vicente”
¡Y ríase la gente!

Gasten muy enhorabuena
del otoño los ahorros
haciéndoles el agosto
a hosteleros y hosteleras
No me agrada esa manera
de hacer verano el diciembre
¡Y ríase la gente!

Pasen de vuelta del mar
volando por la autopista
y alégrenle así la vista
a las lentes del radar.
Más prefiero yo pasear
de la mañana al relente
¡Y ríase la gente!

Pues son tan locos de atar
que por tres días de asueto
vuelven peor que se fueron
con tal de “desconectar”
Desconecte por holgar
yo el “móvil” insolente
¡Y ríase la gente!