8 de diciembre de 2006

Canonización fulminante

Alegoría de la Constitución de 1812
No me explico el poco interés que parece haber suscitado mi anterior artículo (este). ¡Con lo que me curré el plagio!

Aunque… sí. Quizá estas ausencias se deban a que mis lectores habituales se han ido de puente. Claramente porque no han leído mi diatriba contra dicha práctica, que si no de qué…

Lo que no saben es que este ha sido el puente de la “Inmaculada Constitución”… o al menos así lo ha dicho esta tarde la locutora de Punto Radio en el resumen informativo de las 20:00.

Que sí, se lo juro, lo ha dicho como se lo estoy contando.

Aunque últimamente la pobre constitución, de todo menos inmaculada.

6 de diciembre de 2006

Las nuevas cañadas de la Mesta

BeeeeeeAntiguamente millones de ovejas recorrían media España cada año en busca de mejor clima. Después se inventó la estabulación masiva y la trashumancia cayó en desuso.

Al menos eso fue lo que me explicaron en el colegio.

Sin embargo, circulando esta tarde por la autovía Madrid-Valencia, me he dado cuenta de que la trashumancia sigue vigente: en cuanto tienen un rato libre (puentes, los llaman), millones de cabezas de ganado siguen recorriendo media España en busca de mejor clima.

Sin embargo, mientras que la trashumancia de los tiempos de la Mesta era un invento realmente útil para la economía pecuaria yo me pregunto si el ganado actual se ha percatado de lo perjudicado que sale de sus nuevos tráfagos por las nuevas cañadas.

Permítanme que me una a D. Luis de Góngora y Argote, aquel a quien Quevedo le untaba los versos con tocino (que no es un mal invento, creo yo), y proclame solemnemente, ante quien se va de puente:

¡Ande yo caliente
y ríase la gente!


Váyanse todos de casa
con el coche hasta los topes
reventando los motores
por llegar pronto a la playa
que yo me quedo en mi cama
a pasar esto del “puente”
¡Y ríase la gente!

Coman por las autovías
como pastan los rebaños
mientras les sacan los cuartos,
que yo pasaré estos días
arrimado a las parrillas
de las matanzas recientes
¡Y ríase la gente!

Cuando estén hasta los cuernos
de atascos y retenciones
yo estaré entre mis colchones
o al calor de mi brasero
Descansar es lo que quiero
y no ir “donde va Vicente”
¡Y ríase la gente!

Gasten muy enhorabuena
del otoño los ahorros
haciéndoles el agosto
a hosteleros y hosteleras
No me agrada esa manera
de hacer verano el diciembre
¡Y ríase la gente!

Pasen de vuelta del mar
volando por la autopista
y alégrenle así la vista
a las lentes del radar.
Más prefiero yo pasear
de la mañana al relente
¡Y ríase la gente!

Pues son tan locos de atar
que por tres días de asueto
vuelven peor que se fueron
con tal de “desconectar”
Desconecte por holgar
yo el “móvil” insolente
¡Y ríase la gente!

10 de noviembre de 2006

Ustedes dirán

Esto irá para largo
Me prometí a mí mismo no volver a hablar en La Rueca de política hasta que ésta me diera alguna alegría. Quizá ese sea uno de los motivos por los que publico tan poco últimamente: entre el Duce ZP imponiendo candidatos, vendiendo trozos de España a cambio de sangre y tratando de silenciar jueces; los jesuitas del Monasterio de Loyola acogiendo conversaciones con terroristas; la Eco-menestra Narbona pretendiendo que volvamos a la guarricie medieval; los políticos del tripartito tratando de emular a sus paisanos de “Tricicle” con sus payasadas; Piqué tratando de hacer desaparecer el castellano de cataluña; y los más diversos ediles de todo signo político enriqueciéndose a costa de las necesidades de vivienda del españolito hipotecado de a pie… ustedes me dirán, qué panorama.

Por fin hoy, en la prensa, aparecía un político diciendo algo sensato. Se trata del inefable José Bono, que respecto a la huelga de hambre del asesino De Juana Chaos ha declarado «ahora que amenaza con matarse en huelga de hambre, la pena es que no lo hubiese hecho antes de matar a 25 inocentes».

Lo que me resulta curioso es que dichas declaraciones, que a las nueve de la mañana de hoy aparecían en portada de los tres diarios que consulto cotidianamente, cuatro horas después han desaparecido incluso de los titulares del día, pasando de golpe al archivo. ¿Casualidad? No me sean ingenuos.

En fin, el pitote gubernamental que acabo de exponer me lleva a una reflexión: ¿Alguien se ha parado a pensar en lo falsa que es nuestra democracia?

No dudo que algunos, al leer mi pregunta, me habrán dicho inmediatamente: ¡Fascista! Pero como no tengo por costumbre hablar a humo de pajas, les argumento seguidamente mi afirmación, así que les ruego que sean tan amables de leer mi razonamiento, y ustedes dirán si tengo razón o no.

1. Según el DRAE, la democracia es: 1. Doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno. 2. Predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado.

2. Con nuestro sistema, el pueblo puede intervenir exclusivamente ejerciendo su voto cada cuatro años respecto a los distintos gobiernos (central, autonómico, local). Acabadas las elecciones, el poder real, efectivo, de intervención política de los ciudadanos es nulo.

3. Una vez celebradas las elecciones los partidos políticos pactan entre sí como les viene en gana, sin consultar a sus respectivos votantes (por ejemplo, unos votantes del PSC estarán al favor del tripartito y otros en contra… ¿en qué porcentaje? Ni se sabe, ni se quiere, ni se puede). De esta manera se consigue que en lugar de gobernar el candidato elegido por una mayoría, se puedan repartir el pastel entre varias minorías. En ese sentido es más democrático el sistema de primera y segunda vuelta.

4. Formado por fin el gobierno, con o sin mayoría, en coalición o en solitario, el partido o partidos que lo detentan ejercen el poder mediante una férrea disciplina interna en la que no se deja lugar a discrepancias (díganme que sentido tiene mantener a más de 300 diputados, si ya se sabe de antemano lo que va a votar cada uno) y mediante un control de los medios de comunicación estatales y los afines a su ideología.

5. Si el pueblo está descontento por la forma en que gobiernan sus “elegidos”, viendo que no se ajusta a lo que antes de las elecciones se les prometió, no les queda otra que aguantarse hasta las próximas elecciones.

6. En caso de haber voces discrepantes con el sistema establecido se les tacha inmediatamente de antidemócratas, fascistas, retrógrados, reaccionarios, etc.

7. En conclusión, lo que llamamos democracia no es sino una forma maquillada y light de dictadura, en la cual, ciertamente, el dictador puede ser derrocado cada cuatro años, pero que durante ese intervalo tiene al pueblo con las manos atadas (y bien atadas, como dijo el otro), manteniendo el poder con independencia de si lo gestiona mal o bien.

Por tanto, y volviendo a la proposición 1, díganme: ¿Es realmente nuestro sistema político favorable a la participación efectiva del pueblo en el gobierno? ¿Predomina la opinión del pueblo en el gobierno político? La única respuesta honrada y lógica es: No.

¿Hay soluciones a este problema? Yo no tengo fórmulas mágicas, pero humildemente, desde mi tejado, propongo tres medidas para convertir nuestro sistema político en una democracia más real (no digo ya auténtica absolutamente, porque eso es una utopía).

En primer lugar la eliminación fulminante de la llamada “disciplina de partido”, de forma que se deje libertad de decisión a cada uno de nuestros diputados y senadores y concejales según sus propias ideas (que sin duda serán habitualmente afines a su partido, pero no siempre se identificarán con las ideas de “la cabeza”). Lo contrario muestra una profunda desconfianza y una mala conciencia en el poder ejecutivo, temeroso de que sus propuestas no sean capaces de convencer ni a sus propios compañeros o de que su eventual incompetencia les arroje de su poltrona antes de tiempo.

En segundo lugar establecer un sistema periódico (anual, por ejemplo) de consulta electoral que, a forma de referendum, permita a los ciudadanos interrumpir una legislatura y forzar unas nuevas elecciones (y déjense de esas inanes encuestas de “intención de voto” con las que de vez en cuando nos adornan los telediarios).

En tercer lugar, inculcar en los ciudadanos desde su más tierna infancia y por todos los medios el convencimiento de que el derecho a votar es más bien un deber de votar (eso sí es "educación para la ciudadanía", y no el bochornoso espectáculo de unas elecciones con casi un 50% de abstención).

Con este sistema al gobierno de turno, sea del “color” que sea, no le quedaría más remedio que cumplir su programa (por el que fue elegido) y procurar gobernar con habilidad, sabiendo que sólo así podrían mantenerse en el poder y sabiendo también que sus errores, actualmente impunes durante un periodo determinado, (un periodo en el que la memoria de los votantes suele diluirse) se pagarían a corto plazo.

¡Hala! A ver quién es el guapo que me dice ahora que mi propuesta no es el rien va plus de la democracia.

3 de noviembre de 2006

Vuelta a Hogwarts

¡¡¡Slytherin!!!
Este fin de semana el claustro de Hogwarts se vuelve a reunir -¡por fin!- en Los Palancares.

La verdad es que ya os echaba de menos a todos, aunque las rutinas semanales, los jaleos laborales y los agobios puntuales no le dejan a uno mucho tiempo para la nostalgia.

Pero ya sabéis que, aunque no os escriba, ni os llame, ni dé señal alguna de vida (yo soy así) siempre sois un gran apoyo, un buen recuerdo, un motivo de esperanza para seguir trabajando, aunque sea en esta perdida aldea del arce, este mundo de muggles que tan poco tiene que ver con nuestro mundo mágico. En apariencia.

Después de todo, la magia está allí donde nosotros queramos.

28 de octubre de 2006

Yankee Go Home

Cómo me revienta este bichoDesde anoche y durante toda la mañana los niños de mi pueblo, cargados de calabazas dentudas, están aporreando mi puerta y tratando de fundir el timbre para soltarme eso de "¡Truco o trato!" Por supuesto, Sigfried tiene orden de hacer oídos sordos.

Lo siento mucho, pero en mi casa se celebra a Todos los Santos y se conmemora a Todos los Fieles Difuntos, como hicieran ya mis bisabuelos. Además, cuando uno lleva toda la mañana estudiando el neopositivismo del Círculo de Viena no está para según qué cosas.

Si por lo menos vinieran a representar el Tenorio...

11 de octubre de 2006

De este agua no beberé

¡Yo que juré que nunca en mi televisor aparecería esa academia de éxitos prefabricados!

¡Yo que dediqué mis más encendidas soflamas a favor de los cantantes tradicionales!

¡Yo que ponía como chupa de dómine a quienes, cual borregos, se apasionaban por las venturas y desventuras de bisbales y poyeyas!

Yo, en suma, que dije “De esta agua no beberé” y “Este cura no es mi padre”.

(Por si algún lector es poco perspicaz o se acaba de levantar de beatífica siesta, me estoy refiriendo a Operación Triunfo)

Pues bien, se ve que los productores conocían de mi inquina hacia su criatura televisiva y, refrán por refrán, dijeron: “¿No quieres caldo?... Toma tres tazas”.

Porque resulta que el otro día me informaron de que en la edición de este año habría una concursante conquense; es decir, paisana. Y claro, uno tiene que hacer patria (primera taza).

Pero es que para más INRI, la concursante en cuestión es conocida mía, y la verdad es que canta muy bien (segunda taza).

Y, lógicamente, no sólo seguiré el programa con interés sino que, por amistad y patriotismo, haré campaña activa a su favor, incluyendo -vaya por Dios- publicidad por Internet del programa que tando denigré (tercera taza).

Así que, por una vez, y sin que sirva de precedente:


Se llama Cristina Esteban. Es conquense. Tiene 16 años. Estudia guitarra y canto en el Conservatorio Provincial de Música. Estudia en el I.E.S. Pedro Mercedes, participa en la Parroquia de Ntra. Sra. de La Paz y canta en el Coro de la Catedral.

¡¡¡Y va a ganar Operación Triunfo!!! ¡¡¡Ánimo, Cristina, que tú vales más que todos, guapa!!! ¡¡¡Viva Cuenca, su catedral y sus jóvenes!!! ¡¡¡Todos con Cristina!!!

(y ahora péguenme si quieren)

9 de octubre de 2006

Psicofonías Cibernéticas

Como te descuides tu pantalla acaba asíComo último capítulo -por el momento- de mi serie de artículos sobre “internetología” (y es que también me salen enganchados, como las cerezas), quiero manifestar mi profunda indignación -estoy seguro que compartida por mis lectores- por la invasión a la que nos tiene sometida la publicidad en internet.

En los comienzos de la red, se insertaba publicidad en las páginas web. Sin más, al estilo tradicional. Textos y links (vínculos) que desde la página que estabas visitando intentaban convencerte para llevarte a negocios o compras más o menos relacionadas con el tema del que se tratara.

Más adelante se inventaron aquello de los banners, que eran como los vínculos de antes pero con imágenes y texto en movimiento. A veces flotaban sobre el texto de la página, lo que los hacía bastante incómodos.

Viendo que los usuarios no sólo no compraban ni el palo de una escoba, sino que en la medida de lo posible no volvían a la página en cuestión, los publicistas se sacaron de la manga los pop-up; que eran como los banners pero se abrían por encima de la página visitada. Eran bastante difíciles de cazar cuando uno los perseguía con el puntero del ratón; pero al fin uno, ayudado de diversos programas ad hoc conseguía eliminarlos.

Y de repente los ingeniosos programadores rizaron el rizo y se inventaron los pop-up independientes y sonoros, que se abren a traición, en una página independiente, y sin relación alguna con lo que en ese momento estás haciendo.

Este tipo de publicidad no sólo es sumamente molesta, sino que provoca situaciones tan surrealistas como la siguiente:

Estás leyendo el último artículo de Juan Manuel de Prada mientras escuchas la cantiga 159 de Alfonso X el Sabio:

“Non sofre Santa Maria de seeren perdidosos
os que as sas romarias son de fazer desejosos.

E dest' oyd' un miragre de que vos quero falar,
que mostrou Santa Maria, per com' eu oý contar,
a us romeus que foron a Rocamador orar
como mui bõos crischãos, simplement' e omildosos…”

Y de repente te salta, sin saber de dónde, la Paulina Rubio cantando:

“Ni una sola palabra
ni gestos ni miradas apasionadas
ni rastro de los besos que antes me dabas”

Lo que, mezclado con la música medieval suena como un coro de demonios. Y cuando uno se pregunta si su ordenador no estará poseído y empieza a buscar en Google el número de un exorcista, se abre en pantalla completa un anuncio de tonos para el teléfono móvil.

No sé ustedes, pero yo preferiría lo de la posesión diabólica. Sería la solución más sencilla. Porque por más agua bendita que le echo al ordenador, no creo que vaya a conseguir que los pop-up dejen de atosigarme.

6 de octubre de 2006

El más listo del cementerio

Alegría, alegría, alegría…Arriesgándome a parecer lo que en mi tierra llaman un “cansino”, sigo contándoles mis peripecias por estos mundos de internet. Como habrán podido notar soy un curioso infatigable, y la más nimia de mis actividades provoca en mi intelecto un irrefrenable ansia de saber. Afortunadamente, ahí está internet para saciarla.

Ayer por la mañana estaba trasplantando unos esquejes de alegría. La alegría es una planta de hojas brillantes y flores rosadas, muy vistosa y de gran crecimiento (la pueden ver en la imagen de arriba). Creo que en mi pueblo todas las casas tienen alguna alegrando rincones soleados y rellanos de escalera. Pues bien, gracias a la wikipedia he descubierto que su nombre científico es “impatiens balsamina”.

Después de comer me tomé, como de costumbre, una taza de “té de risca”, infusión digestiva que se prepara con las hojas de una hierba muy abundante en la sierra,Qué rico que estási bien difícil de recolectar, que me recomendó una vieja curandera de Valtablado de Beteta. Me pongo a investigar y encuentro una página donde varios médicos me informan sobre la “jasonia glutinosa” y sus numerosas propiedades medicinales. De paso también les dejo una foto.

Y, ya en la siesta, mientras releo “La Tabla de Flandes” de Arturo Pérez-Reverte, llama mi atención la muletilla que uno de los protagonistas utiliza cuando va a lanzar, al ajedrez, un jaque mortal de necesidad: “A Pénjamo con dos haches”, dice el ajedrecista. Nueva búsqueda y… voilá, resulta que Pénjamo es un municipio del estado de Guanajuato (México).

Definitivamente, con esto de internet voy a conseguir ser, cuando me muera, el más listo del cementerio. ¡Qué barbaridad!

5 de octubre de 2006

Como las Cerezas

Menudo empachoLlevo una semana enganchado al ordenador. No he comido. No he dormido. No he escrito en el blog. No me he cambiado de ropa. No he salido a comprar tabaco (para eso está Sigfried)…

¿Que a qué se debe esto? Pues verán, yo entré el jueves pasado en Google para buscar información sobre una película del nuevo hiperrealismo kazakistaní, y como una cosa lleva a la otra y en internet toda la información está entrelazada (de ahí lo de llamarla “red”), en este tiempo ya me he convertido en un experto en cine asiático, elaboración de la copra, gachas a la antigua, urbanismo nómada y geología subabisal. Y es que las páginas web son como las cerezas: coges una y se enganchan otras tres.

No sé a ustedes, pero a mí me parece impresionante. Todo está en internet. Absolutamente todo (fíjense, estoy incluso yo). O sea, introduces en el motor de búsqueda “Agujeros Para Canutos”… ¡y hasta eso te da resultado! Es muy fuerte.

Como a Kant el estudio de la moral, este hecho me suscita tres preguntas: ¿Quién introduce toda esa información? ¿Dónde se almacena? ¿La capacidad de internet tiene algún límite?

No hace falta que me respondan. Estoy seguro de que encontraré la respuesta en Google.

28 de septiembre de 2006

Ingeniosos Hijosdalgo

En esto nos hemos quedado con el centenario
Tras mi última pataleta decidí cambiar de aires para sosegar mis ánimos. Pero como, tras las vacaciones estivales, el peculio anda algo mermado, decidí hacerlo en tierras cercanas; así que encargué a mi fiel mayordomo Sigfried que me preparara un viaje aceptable por las provincias limítrofes.

Sigfried, que es muy apañado, se puso a buscar por Internet posibles destinos y alojamientos mientras yo repasaba las nociones básicas de Noética Escolástica Aristotélica, que últimamente las tengo un poco oxidadas.

En estas estábamos cuando Sigfried se presenta en mi estudio con pálido semblante.

– ¿Qué te ocurre, buen Sigfried? ¿Has visto un fantasma o han vuelto a subir los tipos de interés?

– Señor… no sé cómo explicárselo. Mejor que venga usted mismo y lo vea.

– Ahora estoy ocupado, dime qué sucede.

– Lo siento, Señor, pero... verá... esto no lo va a creer si no lo ve con sus propios ojos -insiste-.

Yo, que ya me estaba comenzando a asustar, me coloco ante el ordenador y leo en la página de turismo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha:

“Castilla-La Mancha, tierra que universalizó Cervantes…”

¡PLOM!

(dos frascos de sales más tarde…)

– ¿Qué hago en el suelo, Sigfried?

– Se desmayó usted, Señor. Me parece lógico.

– Cancela lo de las vacaciones, Sigfried, nos quedamos en casa.

Aterrado corro a la biblioteca. Saco de su anaquel la edición del Quijote de Francisco Rico preparada por la Real Academia con ocasión del IV Centenario de la obra. Leo la portada: “Don Quijote de la Mancha”, proclama.

Confuso aún consulto también la edición impresa por Juan de San Martín en 1730: “Vida, y Hechos del Ingenioso Cavallero Don Quixote de La Mancha”, asegura.

Yo pensaba que nuestros bienmamados políticos se conformarían con reescribir la historia. ¡Qué ingenuidad! También hay que reescribir la literatura y, si se tercia, la geografía. Cervantes (un centralista vendido a Madrid, sin duda) falseó la realidad en el título de su obra. Don Quijote era de Castilla-La Mancha. Y esa secular omisión hay que enmendarla

Ingeniosos ellos, se empieza por convencer al público (bastante inculto en general, no me lo nieguen) de que Castilla-La Mancha ya existía en tiempos de Cervantes. A continuación se llenan las cinco provincias de molinos y de rutas (ficticias, huelga decirlo) que recorrió el Caballero de la Triste Figura. Acto seguido se organizan carísimos saraos donde airear el asunto ante periodistas, empresarios y políticos del ramo.

Supongo que lo siguiente será eliminar en el texto toda referencia extra-castellanomanchega, para lo cual propongo a nuestros ilustres próceres regionales un par de ideas:

1.- La derrota de D. Quijote a manos del Caballero de la Blanca Luna en la playa de Barcino (Segunda Parte, cap. LXIV) se puede situar, por ejemplo, a orillas del Canal del Trasvase Tajo-Segura, para dejar constancia histórica de lo antiguo y legítimo del mismo.

2.- El vizcaino que acomete a D. Quijote en el capítulo VIII de la primera parte puede transformarse en un exministro albaceteño que diga “Si promesaj arrojaj y votoj sacaj al agua cuán prejto veráj que el gato llevaj” (a fin de cuentas el vizcaino no hablaba tan mal castellano, en comparación con lo que se estilla ahora).

Eso sí, los habitantes de Quintanar de la Orden (Toledo) pueden continuar felices y contentos por aparecer en la historia y levantar en la plaza del pueblo un monumento a ese personaje que Cervantes inmortaliza en el capítulo IV de la primera parte: Su ilustrísimo paisano Juan Haldudo el rico, el vecino del Quintanar… todo un ejemplo para el castellanomanchego de hoy.

El orgullo del pueblo

26 de septiembre de 2006

O todos, o al río

AVISO

LAS IMÁGENES CONTENIDAS EN ESTE POST, ASÍ COMO ALGUNOS TEXTOS, PUEDEN HERIR LA SENSIBILIDAD DE CUALQUIER PERSONA MÍNIMAMENTE NORMAL, CON INDEPENDENCIA DE SEXO, RELIGIÓN, IDEOLOGÍA, FILIACIÓN POLÍTICA O PREFERENCIAS CULINARIAS.

ROGAMOS A LOS LECTORES DE ESTÓMAGO Y MENTE SENSIBLE QUE SE ABSTENGAN DE SU LECTURA Y/O VISIONADO Y VUELVAN POR LA RUECA OTRO DÍA EN QUE SU AUTOR SE ENCUENTRE DE UN HUMOR MENOS COMBATIVO.

EL HACER CASO OMISO DE ESTA ADVERTENCIA NO DA DERECHO A RECLAMACIONES.

GRACIAS.

Dicho lo cual (y el que avisa no es traidor), entremos en materia. Navegando esta mañana por la prensa y blogs variados al respecto del sosiego de los ánimos tras el jaleo de las declaraciones del Papa, me he encontrado con un claro ejemplo de que en este reputísimo país, con la reputísima mierda de gobierno que tenemos y el poder judicial tocándose los cojones a dos manos, a cualquier hijo de su reputísima madre y de quinientos padres desconocidos le está permitido impunemente hacer burla de la manera más denigrante de los sentimientos y creencias de los católicos (y sólo de los católicos). El ejemplo al que me refiero es el siguiente cartel de un festival celebrado en Barcelona esta pasada semana:

¡QUÉ ASCO, POR DIOS!

Repugnante, ¿verdad? El hecho de que las autoridades competentes (¿?) permitan la publicación y difusion de imágenes de este tipo es una omisión grave del artículo 525 del Código Penal, que reza así:

1. Incurrirán en la pena de multa de ocho a doce meses los que, para ofender los sentimientos de los miembros de una confesión religiosa, hagan públicamente, de palabra, por escrito o mediante cualquier tipo de documento, escarnio de sus dogmas, creencias, ritos o ceremonias, o vejen, también públicamente, a quienes los profesan o practican.

Y quien diga que el cartel de marras no tiene la clara intención de hacer escarnio de la fe católica y del cristianismo en general es un mentiroso, un demagogo y un hipócrita. Eso no es libertad de expresión, eso es DELITO. Así de sencillo.

Lo que me pregunto es: ¿Qué ocurriría si la imagen hubiera sido de Mahoma y no de Cristo? Que a estas horas los organizadores y participantes del festival (que por cierto, ¿cuántas subvenciones públicas habrá tenido?) estarían, por obra y gracia de nuestros aliados Mojamé-y-no-me-toques más tiesos que la mojama... o al menos unas cuantas embajadas estarían ardiendo.

Eso sí, como al Papa, a cualquier obispo, cura, monja o católico de a pie se les ocurra dar, en público o en privado, su opinión sobre la homosexualidad... ¡lapidación mediática! ¡inquisidores! ¡fachas! ¡a la sacristía!

¿Pues saben que les digo? Que si la democracia es esto, me cago mil veces en la democracia (a este tipo de "libertad de expresión" sí que se apresuran a llamarlo fascismo los cabrones que nos desgobiernan). Yo tenía entendido que la democracia era, ante todo, diálogo y respeto.

Seguramente a alguno/a de/a mis/as lectores/as no le gusta el post de hoy. Entiendo que el lenguaje empleado dista muchísimo del habitual en mis escritos y el tema es "políticamente incómodo". Lo siento mucho (mentira, no lo siento en absoluto) pero estoy HASTA LOS COJONES DE TANTA PUTA HIPOCRESÍA y no me apetece moderarme. Al contrario, ahora mismo voy a pedirle al cura de mi parroquia que cuelgue en la puerta este otro cartel.

Qué tiempos aquellos

Y que quede claro que esta imagen y los insultos proferidos en este post no son fruto ni de la homofobia, ni del ultraderechismo. Simplemente, como dicen en mi pueblo "O follamos tós o la puta al río" .

21 de septiembre de 2006

Con 408 CV por banda

El de la historia debía ser algo parecido
Al hilo de un comentario a mi artículo anterior hecho por mi vecina Bichillo acerca de esa curiosa afición del tuning (que es algo así como convertir un coche en una feria de pueblo), he rescatado un texto que recibí el otro día por e-paloma mensajera.

Es una historia real, o al menos así la presenta su anónimo autor. Y la voy a copiar aquí textualmente, tal y como me llegó, en lugar de modificarla o elaborar al respecto un texto propio, por tres motivos:

El primero, porque la historia en sí me encantó tal y como está, y quizá al tratar de mejorar su estilo perdiera algo de sabor popular.

El segundo, porque a mi juicio ilustra a la perfección el perfil barriobajero y mostrenco del aficionado medio al tuneo.

Y el tercero, porque me parece tan magistral la actuación (y ulteriores palabras) del protagonista, que a falta de un monumento bien merece que desde La Rueca se pregone su hazaña.

No se la pierdan. Con ella les dejo:

"Resulta que llego el otro día a una terraza de un bar en mi pueblo (Griñón) con el A6, mi mujer y yo. Aparco justo enfrente de las mesas y sillas y al lado de un pedazo de Mercedes 600 SEL V12 con matricula M....NM; o sea, que si no me equivoco es del 1992 más o menos.

Bueno, a lo que vamos, nos sentamos justo enfrente de los dos coches y creo que el dueño era un cincuentón que estaba tomando algo con su mujer a nuestro lado. En esto llega un 206 "ultrastreetrayotunnig" en un color inexplicable y todo reluciente y -lo típico- con las ventanillas bajadas y la música de maxima f.m. a tope y pegando acelerones para que se oyeran sus "maxmegatubarros". Va el tío y aparca en doble fila detrás (en gran parte) del mercedacos y del mío. Se bajan dos pinpines con los pelos despeinados hacia arriba y engominaos hasta el culo, se quedan mirando el Mercedes y mi A6 y se sientan en la mesa de al lado con otros tres colegas que ya estaban en la terraza.

A la que venían a sentarse, el hombre del Mercedes le dice educadamente al chico que le quite el coche, que va a salir. El neng le dice que sí, que ahora mismo; y entre risas con sus amigos comenta por lo bajini que una mierda, que mucho coche pero que le va a tocar esperar un ratito.

Mientras él se regocija con sus amiguitos, los cuales también se partían el culo, el cincuentón del Mercedes, con el coche ya un rato encendido le toca el claxon y le dice que haga el favor de quitárselo. Y el niñato le dice "que te esperes hombreeee, tanta prisa y tanta polla" (palabras textuales) y el crío sigue bebiéndose su caña con los amigos de fondo partiéndose el culo.

Y ahora viene lo bueno:

Ni más ni menosEl tío del mercedes mete marcha atrás, acelera a tope con sus 408 CV que tiene el bicho (si no me equivoco) y le mete al del 206 un estacazo del copón que le empotra toda la puerta del copiloto para adentro medio metro por lo menos. Yo y todos los de allí nos quedamos así, menos el crío del 206 que se quedó blanco. Se abalanzan sobre el viejo todos los chavales y tres o cuatro tíos que estábamos allí les paramos los pies. El dueño del 206 le empieza a gritar al del mercedes que si esta loco, que si tal....

El cincuentón se baja tranquilamente (la mujer ni se menea, se queda sentadita) y le suelta al chaval que “creía que ya se lo había quitado” y que “no había visto el coche”, y le dice lo que para mí es la frase del siglo. Al loro: "MIRA HIJO PARA SER CHULO EN ESTA VIDA HAY QUE TENER COJONES Y DINERO. Y ahora saca los papeles que hacemos el parte; y no te preocupes, que la culpa la he tenido yo, pero tu coche se va ha quedar un mesecito en el taller, un poco más de lo que tú me has hecho esperar a mi".

La gente hasta aplaudía, el niñato no sabía dónde meterse y creo que no va a olvidar esa frase en su vida. Casi le pido un autógrafo al del mercedes, mi héroe… y hasta a la mujer, que ni siquiera hizo gesto de preocupación.

A todo esto decir que el mercedes ni siquiera se abolló."

¡OLÉ!

19 de septiembre de 2006

No era tan tonto

El mío es igualito, pero más sucio
Una de las frases que se me quedaron grabadas durante mi infancia fue la siguiente: “Eres más tonto que Abundio, que vendió el coche para comprar gasolina”.

Ciertamente, a mí el comportamiento de Abundio me parecía totalmente absurdo. Pero es que en la infancia uno tiene sus necesidades cubiertas y puede dedicarse a filosofar cómodamente y al calor de la estufa, como Descartes.

Luego uno crece, acaba la carrera, empieza a trabajar y se compra su primer coche. Al principio no dejas de contemplarlo embelesado por la ventana, mientras todo te parecen facilidades y ventajas: Te vas de vacaciones donde quieres, te evitas esos incómodos trayectos en tren y autobús de tu época de estudiante, viajas oyendo la música que te apetece, e incluso el gasto en carburante se te antoja poca cosa… “No en vano me he comprado un diésel, que 'chupa' poco”, piensas orgulloso. Sí, sabes que además del gasoil el coche lleva otros “pequeños” gastos periódicos en mantenimiento, pero… “La cuestión es que ya tengo coche, ya soy un hombre”, sigues pensando como un pimpín…

Pero, ¡ah, amigo!, cuando el coche cumple su primer año de vida, y a lo largo del segundo, empiezas a percatarte de la realidad. Y te das cuenta de que en dos años, amen de pagar religiosamente las cuotas mensuales; te has gastado más de dos mil euros en el seguro, otros cuatrocientos en cambiar las ruedas, alrededor ciento cincuenta en cada revisión y cambio de aceite y filtros, una media de veinte euros semanales en gasoil, noventa euros de impuesto de circulación. Sin contar con otros gastos como aparcamiento, lavadero, lámparas que se funden… “y espérate que empiece a tener que pasarle la ITV”, te dices temblando.

De todo lo cual deduces que era verdad otra cosa que te decían en la infancia: Que ser adulto es trabajar para ganar lo suficiente como para poder seguir trabajando.

Definitivamente, Abundio no era tan tonto.

18 de septiembre de 2006

Manual para asar sardinas

Sin comentariosA los archipámpanos del Islam no se les escapa ocasión alguna para desatar las iras de sus secuaces contra occidente, utilizando como excusa las más variopintas oportunidades, ya sean unas caricaturas de su profeta o la cita de un texto medieval en un discurso del Papa. (Ya se sabe que cualquier texto fuera de su contexto se puede convertir en un pretexto).

No voy a citar aquí las palabras exactas de Benedicto XVI (para leer el discurso completo, pincha AQUÍ). Quien ya las conozca, podrá darse cuenta de cómo han sido tergiversadas por nuestros amigos los del Corán y las bombas para sus turbios fines, que no son tan turbios, por otra parte, sino bien claros: Conquistar el mundo para el Islam -como manda su profeta- por medio de la yihad o guerra santa. Para lograr eso todo vale. (¡Cuidado con las fiestas de moros y cristianos, que son la próxima excusa!).

Lo peor, pues, no es la salvaje reacción islámica, fundamentalmente porque de los Mohamé-y-no-me-toques se esperan acciones de tal jaez en este caso o en cualquier otro que se les antoje (lo que no hace sino dar la razón a aquel emperador bizantino, Manuel II Paleólogo, citado por el Papa). No, lo pésimo, como señala mi admirado Juan Manuel de Prada en su artículo de hoy (léelo AQUÍ) ha sido la reacción de personajillos varios de nuestro panorama nacional.

El papa no es estoEn primer lugar, la de nuestro particular Payaso de Asuntos Exteriores, el "menistro" Moratinos (o Desatinos), que se ha apresurado a explicarle a sus amigos que el Papa ha pedido perdón. Pues no. El Papa ni hace el oso, ni es un osito mimoso.

Según la declaración hecha pública el pasado sábado por el Secretario de Estado, cardenal Bertone: “El Santo Padre está, por tanto, vivamente disgustado/afligido (dispiaciuto) de que algunos pasajes de su discurso hayan podido sonar como ofensivos a la sensibilidad de los creyentes musulmanes y hayan sido interpretados de un modo que no corresponde en absoluto a su intención”.

Por su parte Benedicto XVI durante el Ángelus de ayer, domingo, aseguró “En este momento deseo solo asegurar que estoy profundamente triste (vivamente rammaricato) por las reacciones suscitadas a raíz de un breve pasaje de mi discurso en la Universidad de Regensburg”. O sea, que son las intrepretaciones torticeras y las reacciones desmesuradas lo que aflige al Papa, no su discurso.

A Moratinos, pues, habría que colgarle frente a los ojos un cartel con esta espléndida frase de Antonio Machado "Si cada español hablase de lo que entiende, y de nada más, habría un gran silencio que podríamos aprovechar para el estudio”.

Eso por un lado, pero por otro tenemos el ruin artículo publicado ayer en El País por un tal Juan Luis Cebrián, a la sazón académico de la lengua y consejero delegado de la Hermandad de Jesús del Gran Poder (Grupo PRISA y Jesús Polanco, en la jerga civil), que en lugar de cargar contra el terrorismo musulmán carga, como siempre, contra la Iglesia Católica, y de paso contra la historia de España.“Sin las Cruzadas y la Inquisición, sin la insidiosa Reconquista ibérica, podríamos -¿quién sabe?- haber asistido al florecimiento de una civilización mediterránea, ecuménica y no sincretista, en la que convivieran diversos legados de la cultura grecolatina”, dice el académico esgarramantas (AQUÍ el artículo completo).

A nuestra caterva de socialistos se les ha olvidado que el Papa Juan Pablo II, en nombre de toda la Iglesia, ya pidió perdón (aquella vez sí) por todo eso que tanto les gusta recordar, en una ceremonia celebrada durante el Jubileo del año 2000 (véase AQUÍ), hecho que recuerdan y reconocen, aun a regañadientes, hasta los propios musulmanes (en ESTA página web).

No, no es propio de nuestros gobernantuchos reconocer con gallardía los aciertos del contrario. Es más útil manipular la historia e inventarse otra que justifique su famosa alianza de civilizaciones, que a su vez no es sino una forma peregrina de justificar su forma de desgobernarnos. Me pregunto si de verdad piensa el académico esgarramantas que sin la Reconquista, España sería ahora diferente en algo a Indonesia; o si Europa, sin la victoria de Lepanto entre otras cosas, no se llamaría ahora “Emiratos Europeos Unidos”.

Sardinas españolas, leña vaticanaPero… qué preguntas más tontas me hago. Estos tipos quieren hacer de España su sardinada particular. Por tanto, crea o no el tal Cebrián sus afirmaciones, la cuestión aquí es aprovechar la trifulca de los moros con el Papa para hacer leña del árbol caído. Estos desgraciados necesitan esa leña para seguir alimentando la hoguera en la que arriman el ascua a su sardina.

13 de septiembre de 2006

Chapuzas a domicilio

Los reyes de la chapuza
Yo estudié enfrente de un colegio de curas (el presupuesto familiar no alcanzaba para más). Esta situación propiciaba por parte de los clericales pupilos ciertas bromas de mal gusto relacionadas conmigo y con el término“acera de enfrente”. De pupilos de aquellos dejé un par de cementerios llenos, y las bromas se acabaron cuando le robé las novias simultáneamente al capitán del equipo de fútbol, el solista del coro y el sacristán del colegio. Pero eso es otra historia.

El caso es que en cierta ocasión, uno de los curas, observando que un servidor pasaba las horas muertas tumbado al sol sobre el tejado del colegio (como ven la cosa viene de antiguo) me preguntó qué hacía allí.

“Descansar”, le contesté sin comprender cómo se podía preguntar algo tan evidente. El religioso curioso siguió con sus requerimientos:

- Y... ¿de qué descansas?.

- Yo es que nací cansado, mire usted.

- Pues has de saber que la mejor manera de descansar no es dejar de trabajar, sino cambiar de actividad.

- Eso implicaría, padre, el estar realizando alguna tarea antes de descansar, lo que no es mi caso.

- Entonces trabaja en algo.

- ¿Para qué? Según su argumento el trabajo sólo sirve para descansar de otro trabajo previo, y dado que yo no estoy realizando ninguno no veo motivo alguno por el que haya de comenzar ahora a hacer otra cosa distinta de lo que estoy haciendo.

Viendo el cura que a base de sofismas yo iba a acabar derrotándole en el campo de la filosofía, optó (algo mosqueado) por pasar al terreno de la moral.

- ¿Tú no sabes que la pereza es la madre de todos los vicios, niño?

- Por eso descanso, yo a las madres les tengo un gran respeto.

El pobre clérigo se alejó murmurando entre dientes algo sobre la falta de respeto de la juventud. La cuestión es que a mí aquella curiosa paradoja sobre el cambio de trabajo como forma de descanso se me quedó rondando un rato en la cabeza, hasta que una mosca que pasaba por allí reclamó mi atención.

Aquellos tiempos infantiles de descanso infinito pasaron (¡ay!). Como recordarán los que hayan leído mi anterior artículo, en la actualidad mantengo una feroz pugna con un número astronómico de ALPA (Asuntos Laborales Pendientes Acumulados). Es el caso que ayer, mientras terminaba las tareas del día, recordé por primera vez en muchos años al cura aquel tan interesado en mi laboriosidad y pensé: “Ya que con la cantidad de cosas que tengo que hacer no es cuestión de tomarme un día de descanso clásico, ¿por qué no pruebo aquella curiosa teoría?”.

Dicho y hecho: Desde hace meses tengo en casa un par de apliques que quería colocar en el pasillo, una estantería para el cuarto de baño, unas barras de cortina para la escalera, unos cuadros esperando ser colgados y los altavoces del home cinema colocados de cualquier forma junto al televisor. Así que, para descansar del trabajo de despacho que me ha ocupado en la última semana, me decidí a emprender hoy una prometedora carrera como experto en bricolaje.

Sólo puedo decirles que el cura aquel me mintió vilmente. Y que después de cenar aún tendré que ponerme a colocar las dichosas cortinas, sin contar con la recogida de herramientas que desde las ocho de la mañana he ido regando por la casa.

Está claro que la próxima vez descansaré como lo he hecho toda la vida. Que por otra parte es la única manera posible.

6 de septiembre de 2006

Matemáticas postvacacionales

ARTÍCULO ERUDITO Y DIDÁCTICO PARA
ILUSTRACIÓN DEL PÚBLICO EN GENERAL
Y REFUTACIÓN CIENTÍFICA DEL TAN CACAREADO SÍNDROME POSTVACACIONAL

Mi muy estimado D. Enrique Gallud, en su comentario a mi anterior artículo me otorgó graciosamente la personalidad de la señora o señorita de la fotografía, lo cual no deja de halagarme. No obstante he de decir que dicha imagen sólo es el resultado de una búsqueda de "postvacacional" en Google. He de aclarar que mi aspecto actual se parece más bien al monigote que ha aparecido al introducir en el mismo buscador la palabra "agobio", el cual pueden vuestras mercedes contemplar en la imagen de la izquierda.

Pero no me quejo, porque la culpa de mi agobio no es de ningún síndrome postmoderno inventado por ciertos psicólogos con afán de pingües ganancias. No señores, la culpa es exclusivamente de nuestras amigas las matemáticas. Sigan leyendo y hallarán el porqué, amén de aprender cosas muy interesantes.

Desde tiempos remotos se había creído que el trabajo aumentaba de forma azarosa, la gente que no tenía otro remedio se ponía a trabajar sin pararse a pensar en la naturaleza de sus tareas. Sin embargo, a partir del s. XVI, tras una lección magistral al respecto dictada por Fray Luis de León después de aquellas prolongadas "vacaciones" que terminaron con la frase "Decíamos ayer..." el mundillo académico se dividió en tres corrientes.

Por un lado los seguidores de Boecio creían que el trabajo aumenta en progresión natural o aritmética (una tarea se sucede a otra, sin más), tal y como defendía el filósofo en su "De Consolatione Mathematicarum".

Por otro lado estaban los que, siguiendo lo expuesto por Aristóteles en su libro segundo de la "paranoia", defendían que el trabajo aumenta en progresión geométrica (las tareas se multiplican por sí mismas durante el tiempo de descanso).

Finalmente la mayoría de exegetas, ateniéndose a lo escrito en el libro del Eclesiastés, aseveraban que el trabajo es vanidad sin fin, es decir, que aumenta eterna e inexorablemente ad infinitum.

Mientras tanto los iletrados seguían trabajando, convencidos de lo azaroso de su trabajo.

Así estaban las cosas hasta que en el s.XVIII el famoso jesuita y matemático portugués P. Manuel Do Souça Carvalho publicó su "Introduçao as ciencias do repouso e as suas derivaçoes no esprito" (libro sobradamente conocido por toda persona que se precie de mínimamente culta). En dicha obra el eclesiástico constató lo siguiente:

1.- La posición de Boecio es insostenible, dado que la experiencia nos dice que nadie tiene una única cosa que hacer en un momento dado.

2.- La defensa estricta y literal del texto del Eclesiastés, aunque cercana a la realidad, tampoco puede ser cierta, dado que hay gente que (inexplicablemente) consigue terminar su trabajo.

3.- La teoría de Aristóteles, si bien es atractiva, es demasiado simple. En efecto, no explica suficientemente por qué algunos tienen tan poco trabajo y otros se matan a trabajar sin parar. La diferencia entre ambos supera con creces la progresión geométrica.

4.- La postura tradicional se descarta directamente, porque la ciencia, desde Newton, nos enseña que en el universo todo está regido por unas leyes.

Por fin, tras arduas elucubraciones, el P. Do Souça formuló su acertada "Propiedad de Autogénesis Exponencial de los asuntos laborales pendientes acumulados durante las vacaciones", celebrada en su tiempo por toda la cristiandad y hoy comúnmente aceptada por toda la comunidad científica. Y, la verdad: ¿No les parece realmente asombrosa?

Bueno, para aquellos que no tengan a mano en este momento el libro del jesuita portugués, no estará demás repetir la fórmula de dicha propiedad, tal como la enunció el P. Do Souça: "Dado un número X de días de vacaciones (DV), los asuntos laborales pendientes acumulados (ALPA) que se encontrará el vacante a su vuelta será igual a la X potencia de X".

En lenguaje matemático la ecuación queda así: "X DV = X^X ALPA"

Es decir (por si aún no ha quedado claro):
-Cuando los DV son 2, el número de ALPA es de 4 (2 elevado a 2).
-Cuando los DV son 3, el número de ALPA es de 27 (3 elevado a 3).
-Cuando los DV son 4, el número de ALPA es de 256 (4 elevado a 4).

Imagínense, yo he tenido 35 DV, así que... lo siento, no voy a calcular mis ALPA, estoy demasiado ocupado intentando resolverlos o quitármelos de encima. Si alguien dispone de tiempo agradecería la aclaración.

4 de septiembre de 2006

Post-Vacacional

¿Y ahora cómo descanso de las vacaciones?
Mientras Sigfried deshace las maletas, lleva los bañadores al tinte y clasifica los recuerdos varios de nuestro periplo hispánico, que nos ha llevado de la serranía conquense a Guadalajara, pasando por Pamplona, Unquera (Cantabria), Orihuela y El Toboso (pero sólo por acortar, no se piensen), me siento de nuevo al teclado.

En tanto comienzo a reinstalarme mis recalcitrantes vecinos me preguntan con retintín por el síndrome postvacacional y las anchoas de Santoña, pero no me he traído ni uno ni otras. Que se fastidien.

Claro que, para fastidiarme a mí, han colocado sobre mi tejado un simpático invento pueblerino: el “Qué-sol-de-justicia-c’ace 2.0”, el cual mantiene la atmósfera del pueblo a la nada desdeñable temperatura de treinta y cinco grados. Luego se quejarán de que se les han secado los mirasoles.

Y mientras escribo, un cotidiano soniquete me recuerda que todo ha vuelto a la pérfida rutina: “Ha llegado el Juli, señora, el de todas las semanas. Vamos, parroquianas, que traigo melones, melones de Tomelloso, dulces como el caramelo. Melones, melones a cata y a raja. ¡Qué melones, señora!”.

Y así media hora.

¡Ay, Dios mío!

15 de julio de 2006

Viaje a la Serranía

Qué bien se está aquí
Esta mañana le he dicho a mi mayordomo Sigfried:

- Haz las maletas. Nos vamos.

A lo que me ha respondido con la consabida pregunta:

- ¿Mar o montaña, señor?

- Ahora montaña, en agosto ya veremos.

Que ya me he hartado de absorber rayos ultravioletas encima del tejado. Así que me voy a pasar una semana a la serranía de Cuenca, lugar que les recomiendo -entre otras virtudes- por el curioso fenómeno del frío repentino que llega apenas se esconde el sol entre las montañas.

Como aún no han descubierto el modo de conectar el ordenador a un pino, para que los lectores de La Rueca se entretengan en mi ausencia les dejo un refrescante romance fluvial de Gerardo Diego, y cuando acaben pueden curiosear por los nuevos enlaces que he dejado en la columna de la derecha.

Por cierto, como ya iba abultando la lista, he puesto por un lado los blogs en la sección "Y dicen otros..." y por otro los enlaces interesantes en "Date una vuelta...". Hay blogs muy recomendables, si es que sus autores no se han ido, como D. Enrique Gallud y yo. Algunos, como el náufrago D. Julio, y Douce, su perrita en lunas, actualizan desde la playa, una buena forma de refrescarse.

En fin, les dejo con el Romance del Júcar de Gerardo Diego:

Agua verde, verde, verde,
agua encantada del Júcar,
verde del pinar serrano
que casi te vio en la cuna

—bosques de sansebastianes
en la serranía oscura,
que por el costado herido
resinas de oro rezuman—;

verde de corpiños verdes,
ojos verdes, verdes lunas,
de las colmenas, palacios
menores de la dulzura,

y verde —rubor temprano
que te asoma a las espumas—
de soñar, soñar —tan niña—
con mediterráneas nupcias.

Álamos, y cuántos álamos
se suicidan por tu culpa,
rompiendo cristales verdes
de tu verde, verde urna.

Cuenca, toda de plata,
quiere en ti verse desnuda,
y se estira, de puntillas,
sobre sus treinta columnas.

No pienses tanto en tus bodas,
no pienses, agua del Júcar,
que de tan verde te añilas,
te amoratas y te azulas.

No te pintes ya tan pronto
colores que no son tuyas.
Tus labios sabrán a sal,
tus pechos sabrán a azúcar

cuando de tan verde, verde,
¿dónde corpiños y lunas,
pinos, álamos y torres
y sueños del alto Júcar?

Jugosos Premios

Si los exprimes sale jugo, ¿no?

En vista de que nadie ha acertado la solución al soneto truncado de ayer (era un acróstico de PSOE SGAE PRISA), pero todos sabían más o menos de quién hablaba, aquí dejo el premio para que lo compartáis.

¿Es que ya nadie se fija en las iniciales de los versos?